La oferta

Crítica

Público recomendado: +14

Entre los buques insignia de la plataforma SkyShowtime se encuentra Yellowstone de Kevin Costner o Tulsa King protagonizada por un simpático Stallone, pero donde hay una serie que puede pasar desapercibida como La oferta.

Esta producción fue creada por Michael Tolkin (no confundir con el autor de El señor de los anillos) y consta de diez episodios de sesenta minutos de duración, en la que se cuenta cómo fue el proceso de creación de la primera entrega de la trilogía de El padrino de Francis Ford Coppola.

La historia gira en torno a un productor valiente y decidido, interpretado por Miles Teller, que ve un filón en la novela de Mario Puzo El padrino. Este veterano escritor era un hombre al que la suerte no había acompañado hasta la obra en cuestión, que se convirtió en un best seller a nivel mundial.

El productor canadiense, Al Ruddy, recordado en España por la serie Los héroes de Hogan, hizo lo inimaginable para que el proyecto saliese adelante, luchando contra viento y marea. Incluso tuvo que negociar con algún miembro de la Cosa Nostra neoyorquina para que no apareciera la palabra mafia, o torear a Sinatra que antes había ganado un Óscar secundario, interpretando al soldado Angelo Maggio en De aquí a la eternidad de Fred Zinnemann, con lo que se puede decir que fue un milagro que se pudiera sacar el proyecto adelante.

Los directores de este producto televisivo de potente presupuesto combinan sabiamente el humor con el drama y la intriga, así como se perciben las dificultades o las difíciles negociaciones con los ejecutivos de la Paramount, que estaban al borde de la quiebra y que no querían asumir ningún tipo de riesgo.

La serie es tan entretenida que no quieres que nunca termine. Siempre he considerado la buena labor de Coppola como guionista como demostró con El padrino, con Patton o con la primera parte de la infumable Apocalypse Now, pero nunca había sabido valorarlo como cineasta hasta que he visto esta producción porque se percibe que puso siempre su talento al servicio del proyecto, así como se nota su clarividencia para encontrar la escena perfecta y para animar y motivar a algunos actores como a un inseguro Al Pacino.

En un segundo plano, este producto televisivo hace un repaso por la historia de Hollywood a través de la labor del productor ejecutivo Robert Evans, interpretado por el espectacular Matthew Goode. Este señor, que estando casado Alice MacGraw, impulsó la película Love Story y a la actriz (lo que confirma nuestra teoría de que el enchufismo en el cine funciona) y que, de alguna u otra manera, catapultó a Peter Bogdanovich con sus películas ¿Qué me he pasado doctor? y Luna de papel, o a Roman Polansky y su excelente Chinatown.

Este producto televisivo deja entrever con cierta elegancia, salvo en el lenguaje, el hedonismo y los excesos propios de la meca del cine, así como las zancadillas y traiciones por la fama o el dinero, o el daño que causa una separación matrimonial por superficial que pueda parecer. El valor de la amistad queda patente en el trío de profesionales que llevaron a cabo el proyecto (Coppola, Puzo y Ruddy) y, por otra parte, la relación profesional entre el productor y la ayudante de producción es digna de ser tenida en cuenta por la capacidad de servicio de ella y por la generosidad de él hacia ella para fomentar su talento; portándose bien y sabiendo ser espléndido y agradecido con quien se ha comportado bien contigo.

Víctor Alvarado

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