La acompañante

Crítica

Público recomendado: +18

El cine de ciencia ficción lleva décadas explorando los límites de la humanidad ante la llegada de una inteligencia artificial que parece capaz de superar a la de las personas, así como sus implicaciones éticas y morales. La Acompañante (The Companion, 2024), el debut cinematográfico de Drew Hancock, se adentra en este tema entremezclando la ciencia ficción, el thriller psicológico y el humor negro.

La historia nos presenta a Iris (Sophie Thatcher) y su novio Josh (Jack Quaid), quienes viajan con unos amigos a una lujosa casa en medio de un paisaje idílico. Todo parece en orden hasta que la trama da un giro inesperado: Iris no es una mujer, sino un robot “de compañía” diseñado para satisfacer emocional y sexualmente a los humanos.

La película utiliza elementos típicos de la ciencia ficción con esta temática, como los que hemos visto en Blade Runner (1984), A. I. Inteligencia artificial (2001), Ex Machina (2014) o ciertos episodios de series como Black Mirror (2011) o Westworld (2016-2022).

Un ejemplo de esto es la existencia de un androide que comienza a cuestionarse su propia identidad, un tema recurrente en historias sobre inteligencia artificial. En La Acompañante, Iris representa este conflicto al mostrar señales de autonomía y emociones más complejas de lo que su programación debería permitir; incluso parece plantearse dudas existenciales.

Otro elemento recurrente en este tipo de historias es el conflicto que surge cuando un humano establece un vínculo con un robot, lo que plantea preguntas sobre la autenticidad de los sentimientos y hasta qué punto una inteligencia artificial puede ser realmente libre. También está la clásica idea de que la máquina, creada y controlada por los humanos, tarde o temprano acaba rebelándose contra ellos.

Más allá de estos elementos ya conocidos en el género, la película intenta poner el foco no solo en la tecnología, sino también en lo que significa ser verdaderamente humano: ¿qué nos define como personas? ¿Dónde se encuentra el límite entre una inteligencia artificial avanzada y una conciencia real? En este caso concreto, los humanos, especialmente Josh, demuestran una falta de integridad moral que supera con creces a la de los propios robots. Esto nos lleva a reflexionar sobre quiénes son realmente los “villanos” en las relaciones entre humanos y máquinas.

Visualmente, La Acompañante sigue la línea estética de otros relatos distópicos: escenarios modernos, minimalistas y fríos que refuerzan la sensación de distancia emocional. Una fotografía luminosa contrasta con los momentos más oscuros de la trama, y la música ayuda a reforzar el creciente suspense sin resultar intrusiva.

En el apartado actoral, Sophie Thatcher logra transmitir la mezcla de frialdad mecánica con rasgos de vulnerabilidad y raciocinio que podrían identificarse como humanos. Jack Quaid, en cambio, queda un poco más desdibujado; su personaje funciona bien dentro de la historia como gran antagonista maquiavélico, pero no está bien desarrollado.

El guion de Hancock es ágil, con diálogos que funcionan bien y momentos de humor negro que alivian la tensión, especialmente la generada por las numerosas escenas de violencia explícita y cierto toque gore.

Aunque la historia es intrigante, deja la sensación de que el discurso de la película podría haber llegado más lejos. Las cuestiones y dilemas que plantea se introducen de manera orgánica, pero sin llegar a profundizar demasiado, dejando algunas ideas en la superficie. Además, algunos giros argumentales resultan predecibles para quienes están familiarizados con este tipo de relatos de ficción.

Por otro lado, el desenlace es uno de los puntos debatibles de La Acompañante. Sin entrar en detalles que puedan derivar en spoilers, el final puede interpretarse de diferentes maneras: algunos lo verán como un cierre adecuado, mientras que otros lo encontrarán demasiado abierto, poco resolutivo o incluso demasiado fácil y poético.

En definitiva, La Acompañante es un filme entretenido que no constituye una gran aportación ni para la ciencia ficción ni para el thriller psicológico. Es una buena opción para aquellos a los que les gusta el cine que cuestiona los límites de la tecnología y la moralidad, aunque sin llegar a la maestría de otros exponentes del género como las señaladas más arriba, por ejemplo.

Larissa I. López

https://www.youtube.com/watch?v=xZjCw_1PNUY&ab_channel=TrailersyEstrenos

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