Crítica
Público recomendado: +14
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Desde que el creador Craig Mazin se lanzara a la denuncia política y ecológica ante un hecho que conmocionó al mundo a través de la serie de Chernobyl (2019), son varias las plataformas que se han atrevido a criticar los desmanes y crímenes del comunismo soviético ofreciendo series como Soviet Jeans (2024), en la que se contaba como una persona creó una marca “alternativa” de vaqueros durante la Guerra Fría o con la serie en cuestión Un caballero en Moscú.
Esta producción gira en torno al conde Rostov, que es condenado en arresto domiciliario en el interior de un importante hotel de Moscú por su condición de noble, al que se le conmuta la pena de muerte por haber escrito un poema considerado subversivo diez años antes de la Revolución, que le salvó la vida.
Esta miniserie, creada por Ben Vanstone, consta de ocho capítulos de unos 55 minutos de duración. Está basada en la novela homónima del escritor Amor Towles, autor de Normas de cortesía, La autopista Lincoln o Mesa para dos. En Un caballero de Moscú se hace un recorrido por los episodios más controvertidos del comunismo en Rusia como telón de fondo nunca mejor dicho, tratándose del Telón de Acero, mientras conocemos detalles de los protagonistas.
La estrella de esta serie de buena ambientación histórica es Ewan McGregor, al que le da réplica la actriz Mary Elizabeth Winstead (cuyo personaje evoluciona en un sentido muy positivo), acompañados de un magnífico elenco de secundarios, empezando por el equipo de cocina, pasando por la modista o el agente de la KGB y terminando por tres encantadoras niñas. No obstante, resulta desconcertante que en la Rusia de esa época hubiese tantos personajes afroamericanos en un guiño a la corrección política. La banda sonora del argentino Federico Jusid, entre divertida y dramática, pone la guinda al pastel.
Los directores, Sam Miller y Sarah O’Gorman, de esta serie, que presenta altibajos en sus primeros capítulos para ir posteriormente progresando adecuadamente como decían en el colegio, brillan en su conjunto porque saben conjugar el drama y el humor para que funcione correctamente.
Uno de los episodios más impactantes es aquel en el que se cuenta cómo un convencido militante político amigo del protagonista se cae del “guindo” después de descubrir la realidad; al comprender que su defensa del mundo rural por sus altos ideales no ha servido para nada porque su partido político ha incumplido sus promesas y se siente ninguneado y purgado.
Otro de los encuentros más significativos es una especie de cielo en el tejado del hotel que se crea entre un jardinero y el protagonista, donde se perciben verdaderos lazos de amistad, pues a pesar de las diferencias culturales no comprenden en lo que se ha convertido su amada patria desde la llegada del triunvirato, formado por Trotsky, Lenin y Stalin.
El valor de la acogida por partida doble es la apuesta más fuerte de esta historia. Las apariciones de los actores infantiles están cargadas de complicidad y ternura, mientras que todos los personajes sienten empatía entre ellos y muchos actúan sin esperar nada a cambio, siendo la lealtad y el amor lo que les mantiene sanos y salvos ante el mundo oscuro en blanco y negro creado por Stalin.
También hay una escena que puede interpretarse de dos maneras, ambas esperanzadoras… o como la posible resurrección y paso a la otra vida o como el de la sensación que se siente cuando se es libre, a pesar de que las condiciones económicas no sean las más propicias.
Víctor Alvarado
https://youtu.be/5PpUtjfZB5g?si=yoSZfG3At-DQ0vqI

Víctor Alvarado es Maestro de Educación Primaria e Infantil y Licenciado en Psicopedagogía. Máster en Publicidad. Suficiencia Investigadora de doctorado de Psicología del Deporte. Estudios de Teología en el Instituto San Pablo. Cursos de radio y televisión en la Universidad Pontificia de Salamanca. Tiene una larga experiencia en educación. Dirige el programa de radio, Directo a las Estrellas, en Intereconomía (Castilla y León) y Radio Ya. Ha colaborado en Radio Inter y Esradio. Crítico de cine en Pantalla 90, Diario Ya y Páginas Digital. Es miembro del CEC.
Esta es su web: www.cineylibertad.com y, lleva más cerca de 10 años como bloguero de Cope, donde analiza el cine, los cómics y los libros desde una óptica antropológica y axiológica, atendiendo a todas las dimensiones del ser humano.