Un funeral de locos

Crítica

Público recomendado: +16

Los españoles a veces cogemos clásicos extranjeros y hacemos nuestras adaptaciones para acercar al público al cine, a poder ser con un reparto de actores conocidos para intentar asegurar un poco más el éxito. Es el caso de Un funeral de locos, versión española de Un funeral de muerte (Frank Oz, 2007), una película original británica que tuvo posterior versión americana en 2010, y el resultado de la versión española es bastante aceptable.

Los miembros de una familia acuden a despedir al patriarca, recién fallecido. Pero lo que debería ser un sentido velatorio se convierte en una reunión enloquecida cuando uno de los asistentes saca a la luz el secreto mejor guardado del difunto. El chantaje, las alucinaciones y las relaciones desquiciadas se dan cita en este funeral de locos, donde el caos está servido.

El director Manuel Gómez Pereira dirige el guion adaptado de Yolanda García Serrano para contar una historia que algunos pueden conocer, pero para los que no hemos visto la original ni su remake americano, el metraje se ve con agrado y sorpresa. Lo cierto es que, en general, el reparto está muy acertado, con rostros muy reconocidos de la gran pantalla como Quim Gutiérrez, Ernesto Alterio (se le da mejor actuar que doblar, todo sea dicho), Antonio Resines, Arturo Vals, Inma Cuesta y un buen etcétera que dan lo mejor de sí para que las locuras de esta comedia hagan reír al público.

Siendo sinceros, hay situaciones realmente tronchantes y se logra hacer humor sin ofender a nadie en concreto, incluso con esa superficial pero divertida conversación sobre la fe que mantiene un personaje con un sacerdote. Es de recibo reconocer que se ha evitado ir a degüello a agraviar y se logra, a la vez, hacer un poco de humor sobre diversos aspectos, como esa actual necesidad de algunos de hablar más en inglés que en español para, en teoría, parecer más modernos.

Los 97 minutos y el ritmo constante de locuras y desvaríos con soluciones absurdas a problemas alocados ayudan a que el metraje nunca se haga largo, de hecho, siempre se está esperando a la siguiente ocurrencia de los personajes, y eso es fruto del buen trabajo de la guionista, que se muestra muy creativa.

Quizás sobren algunos planos insistentes de bromas algo subidas de tono, pero nunca se cae en lo grotescamente sexual ni en nada desagradable, se bordea la fina línea del buen gusto, pero no se traspasa. Lo que sí es agotador, una vez más, es la abundancia y exceso de blasfemias, dichas una tras otra sin reparo.

También es verdad que, en una película como esta en la que el tema de la muerte es una constante, se habría agradecido alguna que otra reflexión positiva sobre la trascendencia, y la presencia de un sacerdote era una buena oportunidad para ello, pero al menos no se cae en la crítica fácil a la Iglesia con los tópicos, la inmensa mayoría falsos, que todos conocemos.

Así que Un funeral de locos, sin ser memorable como otras comedias españolas, y careciendo de originalidad por ser adaptación de películas extranjeras, queda como una obra bastante divertida, con actores muy metidos en sus papeles y un tercer acto explosivo que puede arrancar carcajadas a poco que el público se haya dejado engatusar por los actores.

Miguel Soria

https://www.youtube.com/watch?v=gItjDUwUYKI

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad