Crítica
Público recomendado: +7

Dirigida por la suiza Barbara Miller y el recién incorporado Philip Delaquis, este documental está coproducido por el afamado actor Richard Gere, conocido amigo personal del líder espiritual. Si algo tiene de diferencial Sabiduría y felicidad es su naturaleza alejada del biográfico convencional, acercándose más a un diálogo íntimo con el público. Esto se ve en la intimidad que la cámara propicia hacia los gestos del Dalái Lama, una especie de encuadre semi confesional que ofrece al espectador la sensación de audiencia privada con el protagonista. Otro reflejo de esto es el montaje alternando voz en off reflexiva con imágenes que alegorizan la existencialidad, la relación del tiempo con la humanidad y el caos del sentido de la vida.
El documental de 90 minutos nos coloca ante el premio Nobel de la Paz desplegando sabiduría para afrontar la razón de ser en pleno siglo XXI, atacando esferas como el cambio climático o la manipulación social. Pero siempre, como es lógico, guiando a quien lo escucha a vivir el presente sin proyectarse en un futuro específico. El diferencial aquí es el sufrimiento como vehículo.
En cuestión de escritura, Miller y Delaquis optan por la sencillez comunicativa y de estructura circular. En vez de trazar una narrativa lineal, prefieren terminar como empezaron, con la pregunta clave: ¿Qué es la felicidad? Sin embargo, no es la respuesta a esto la esencia del documental, sino desentrañar el viaje que se genera en el proceso, un andar acompañado por música minimalista que transporta al ‘yo’ interior. Esto es, como espectador has de escuchar el corazón, no solucionar con fórmulas preestablecidas para alcanzar plenitud.
Otro pilar de Sabiduría y felicidad es la puesta en escena, siempre impregnada de simbolismo próximo al ascetismo, en forma y fondo, que solo abren la puerta a interferencias visuales pertinentes, como las danzas tibetanas que transmiten al público la conceptualización religiosa alrededor de karma y vida.
Evidentemente, no podemos argumentar a favor de su contenido cristiano al uso, pero sí plantea ciertas interrelaciones sobre tensión, sufrimiento y, sobre todo, compasión profesada hacia toda la raza humana. Se podría decir que el Dalái Lama enfatiza que no puede haber paz individual mientras uno esté en guerra social, sin duda un común con la enseñanza de Jesús. La gran incompatibilidad, como era previsible, está en la visión de la felicidad, que aquí llega como autotransformación según una disciplina mental, apartando de uno los obstáculos de todo tipo.
Un claro contraste con el cristianismo, que promulga la plenitud espiritual en comunión con Dios Uno y Trino, bien superior que en cualquier caso trasciende al enfoque psicológico del budismo. Del mismo modo el sufrimiento, que en uno ha de ser desapegado y en otro entregado e iluminado en la Cruz.
En definitiva, Sabiduría y felicidad es un documental virtuoso en ciertos conceptos, pero débil a la hora de enfrentar cuestiones de actualidad. Al intentar ser para todos, se pierde en cierta superficialidad en su tratamiento formal, una obra más cercana a la autoayuda que a un recogimiento transformador. Faltaba más jugo, quedándose tantas veces en un discurso genérico sobre el humanismo espiritual.
Gabriel Sales
https://www.youtube.com/watch?v=awiUh6ZwkGo&ab_channel=MR.Trailers