Dash y Lily

Crítica

Público recomendado: + 16

Algo está cambiando, y para bien, en el panorama cultural. El hartazgo de los jóvenes ha llegado a un límite. Deseosas de encontrar el amor verdadero, de guardarse honestamente para alguien, las nuevas generaciones buscan formas de rebelarse contra el imperio de la postmodernidad. Y como siempre, la ficción se adelanta a hacer planteamientos que conectan con la raíz del cambio. Sea ese cual sea. En esta ocasión, Netflix ha sido un escenario inesperado para mostrar una historia de cambio. En ella, se cuenta una trama que tiene como protagonistas a dos almas solitarias, los libros, la escritura y la ciudad de Nueva York durante la Navidad. Lily es una chica alegre, positiva, fantasiosa e imaginativa. No frecuenta discotecas, no decepciona a su abuelo japonés, ni tontea con los chicos. Le gusta leer, pensar, y soñar con que algún día encontrará al hombre de sus sueños. Dash es un joven cínico y descreído. El divorcio de sus padres y las conquistas de su padre en especial le han roto. Aún y todo tiene buenos amigos.  Un día, vagando por una librería, descubre un cuaderno rojo, que contiene un mensaje misterioso. Decide seguir el juego que acaba de empezar. Lily y Dash evitan verse el uno al otro. Tan sólo conectan compartiendo sus pensamientos, retos que les ayudan a ser mejores personas. Y lógicamente esto no hace sino aumentar su interés el uno por el otro profundamente.

Hay que reconocer que tanto los guionistas como los directores de la serie han sabido “jugársela con astucia”. Alrededor de la trama se teje un traje de postmodernidad bastante contenido. La concesión a la galería es prácticamente inofensiva: un rebozo artificioso. La primera temporada de esta serie de ocho capítulos es una auténtica revelación. Cuatro de ellos los ha dirigido Fred Savage, aquel actor que recordarán como el niño protagonista de La princesa prometida (Reiner, 1987) y de Aquellos maravillosos años (ABC, 1988). Es de suponer que participar en buenas historias acaba contagiando el gusto. La importancia de la familia, el valor de la amistad, el veneno de las mentiras y el rescate de la princesa son otros de los ingredientes de este cuento de Navidad. Como se dice en la serie, los cuentos de hadas no fueron escritos sólo para complacer a las damas, sino para expresar el deseo profundo de los caballeros que los escribían.

A veces creemos llegar tarde a las citas de la vida. Pero no es así.

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