Crítica
Público recomendado: +12
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Tres sagas dedicadas después (las de Sam Raimi, Marc Webb y Jon Watts) y varias películas en equipo con Los Vengadores, amén de Spider-Noir, una fabulosa serie de Amazon Prime, se puede decir con toda la alegría del mundo que Spider-Man en el cine sigue sorprendiendo, emocionando y divirtiendo, y de ello tienen culpa tres personas: Chris McKenna, Erik Sommers y Destin Cretton, es decir, dos guionistas y un director con excelente tino.
Han pasado cuatro años desde los acontecimientos de Spider-Man: No Way Home, y Peter Parker ahora es un adulto que vive completamente solo, ha desaparecido voluntariamente de las vidas y recuerdos de quienes ama. Combatiendo el crimen en una Nueva York que ya no conoce su nombre, se ha dedicado por completo a proteger su ciudad—un Spider-Man a tiempo completo—, pero a medida que aumentan las exigencias sobre él, la presión desencadena una sorprendente evolución física que amenaza su existencia, al mismo tiempo que un extraño nuevo patrón de crímenes da lugar a una de las amenazas más poderosas a las que se ha enfrentado.
Era difícil contentar a los fans del trepamuros tras reunir en la gran pantalla a los tres Spider-Man, a sus respectivos villanos y además darles a todos un final coherente y positivo. Pero en Marvel, a pesar de sus tropiezos, no son tontos, y han confiado en los guionistas Chris McKenna y Erik Sommers (curioso que el apellido de éste coincida con el de un X-Men, también propiedad de Marvel) y el director Destin Cretton, que ya trabajó para la casa dirigiendo Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (2021) para entregar una película que devuelve la telaraña a lo mejor del trepamuros: su inmensa humanidad y su responsabilidad por ser quien es y tener que estar solo tras lo ocurrido en Spider-Man: No Way Home (Jon Watts, 2021).
Que nadie se equivoque porque aunque tengamos un guion y un protagonista mucho más maduros y tratando temas tan humanos como el anhelo del amor perdido, la añoranza de los seres queridos y la soledad impuesta no quita para que Cretton impregne a toda la narración de mucho humor y un ritmo absolutamente trepidante que hace que los 140 minutos se pasen volando y además regale al espectador secuencias de acción absolutamente fabulosas, imposible describirlas todas y tampoco queremos citar ninguna en concreto para que todas sorprendan, pero el trabajo del realizador es de matrícula de honor. Mención aparte para los momentos en los que el trepamuros sobrevuela Nueva York con sus redes, son las escenas de ese tipo más conseguidas hasta la fecha para Spider-Man en el cine, y eso es decir muchísimo.
Por supuesto también hay varias referencias a las películas anteriores, tanto al Spider-Man de Tom Holland como a Los Vengadores, y todas bien introducidas, enriqueciendo así la narración, que nunca se para y avanza en una historia correctamente contada. Por rizar el rizo, hay guiños visuales a las películas de los otros directores, todo un logro. El libreto aprovecha también para recordar lo peligroso e inmoral que es jugar con la naturaleza y la experimentación con humanos, aunque sea con supuestos fines positivos. Y además recupera algo que desde Raimi se había perdido: la oración, con algunos planos muy hermosos de gente depositando sus esperanzas en los rezos. No hay que olvidar que la religión ha estado siempre muy presente en los cómics como bien recuerda Víctor Albarado en su excelente libro “La Fe, La Etica Y los Valores de los Superhéroes”.
No es de extrañar que el estreno de esta nueva de Spider-Man haya desbordado la taquilla y logrado casi los mil millones mundiales, razones hay de sobra porque tiene de todo: lo más importante, un buen guion lleno de cariño al personaje, y además buenas interpretaciones (Tom Holland ha nacido para ser el amigo y vecino, y su química con Zendaya es sensacional, y el resto del reparto también está sobresaliente, sobre todo Jon Bernthal como Punisher), acción a raudales y efectos especiales de primera categoría. La única pega: que en Sony insistan en llamarlo “Espaiderman” cuando en España toda la vida ha sido “Espiderman” y de hecho en los videojuegos sigue así. En todo caso, para ver en pantalla muy grande y dejarse enmarañar por las redes del protagonista.
Miguel Soria