After life
Crítica Público recomendado: +18 Con el humor de Ricky Gervais hay que tener una sola cautela: estar preparado para afrontar la bofetada del lenguaje soez, obsceno y sexualizado de algunos de sus personajes. Parece que fuera una estrategia que usa en defensa propia, como una provocación, una salida quizá fácil, cuya contundencia no deja dudas