Crítica
Público recomendado: +18

La agencia (2025), adaptación española de la francesa Dix pour cent realizada por Daniel Écija, no aspira a grandes tesis sobre el mundo artístico ni a profundizar en él a través de la rutina de una agencia de representación. Su apuesta es mucho más sencilla: construir una comedia de enredos en ese universo y sostenerla con ritmo y buenos intérpretes, algo en lo que funciona.
En la agencia Rebecca Talent todo sucede deprisa: contratos que se caen en el último momento, rodajes que se tambalean, estrellas susceptibles, carreras que dependen de una llamada a tiempo… La serie presenta un escenario donde casi nada se resuelve sin generar un problema nuevo.
Su principal acierto está en la coralidad: Javier Gutiérrez, Manuela Velasco, Marta Hazas, Carlos Bardem, Fiorella Faltoyano, Goya Toledo o Andrés Velencoso, entre otros, sostienen un entramado de relaciones cruzadas donde lo profesional y lo íntimo se mezclan constantemente. Matrimonios en crisis, rivalidades familiares, secretos mal guardados… La acumulación de conflictos es constante, pero la agilidad del ritmo evita que el conjunto se desmorone.
El protagonista, Gabriel Solá (Gutiérrez), articula buena parte del caos. No es un agente agresivo y sin escrúpulos ni un héroe moral: es un profesional competente con una vida personal bastante imperfecta. Quiere ser padre, su matrimonio hace aguas, sigue sintiendo atracción por una amiga del pasado y soporta mal que su cuñado dirija la empresa familiar. Su torpeza emocional es, en buena parte, el motor cómico de la serie.
La aparición episódica de actores que se interpretan a sí mismos (Belén Rueda, José Coronado, Luis Zahera, Sara Sálamo, Jaime Lorente…) añade un atractivo adicional. Observar, aunque sea en la ficción, a figuras conocidas en su faceta personal, exagerando manías o inseguridades aporta frescura y, sobre todo, ironía sobre el propio sistema que los sostiene.
El tono es liviano y, en ocasiones, algo irreverente, hay infidelidades, mentiras, deslealtades y alguna grosería puntual. No es una comedia blanca, pero tampoco busca la provocación fácil o la zafiedad. Su humor nace más del malentendido, de la debilidad humana y del orgullo herido que del exceso.
No todos los episodios mantienen el mismo nivel y algunas situaciones resultan previsibles. Además, a veces la serie estira el conflicto más de lo necesario. No obstante, cuando todo encaja, ofrece un retrato ágil y reconocible de un mundo donde la imagen lo es casi todo y, sin embargo, nadie parece completamente seguro de sí mismo. Todos evidencian alguna fragilidad.
La agencia funciona como comedia de situación: eficaz, coral y con suficiente ingenio para sostener sus trece episodios sin agotarse. No busca trascender ni dejar mensaje, pero sí ofrecer un retrato divertido del “circo” del espectáculo, donde los mayores dramas suelen resolverse —o complicarse— con un encuentro inoportuno o una llamada de teléfono.
Una serie ligera, ideal para quien quiera desconectar sin apagar del todo la inteligencia y disfrutar de una sucesión encadenada de enredos bien interpretados, en una propuesta consciente de sus límites.
Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Ha colaborado en diversos medios especializados en cine. Actualmente es redactora en la edición española de la agencia de noticias zenit.