Leviathan

Crítica

Público recomendado: +10

La apuesta que traemos a la palestra informativa esta semana es Leviathan, que es una adaptación de la novela retrofuturista de homónimo título del escritor Scott Westerfeld, que fue finalista del premio André Norton a la Mejor Novela de Ciencia Ficción y Fantasía para Jóvenes. Está ambientada en la Primera Guerra Mundial, pero donde se deja a un lado el viejo armamento de la época —si exceptuamos el zepelín—, sustituido por vehículos más propios de Star Wars que utilizan la munición de toda la vida.

El argumento gira en torno a una adolescente que se hace pasar por chico para cumplir su sueño de ser piloto en el ejército británico, y del heredero de la corona del Imperio austrohúngaro (el archiduque Francisco Fernando de Austria), cuya muerte fue la chispa para que explotara —nunca mejor dicho— la Primera Guerra Mundial, que enfrentó a Alemania con los aliados. Estos chicos tendrán que unir sus fuerzas para defender al mundo de una mortífera arma creada por Tesla, donde veremos un enfrentamiento entre los darwinianos (pues es una científica es la nieta de Darwin) frente al citado icono de la electricidad.

La historia ha sido creada por Kristoff Ferreira en una miniserie de 12 capítulos de 25 minutos que tiene buen ritmo y puede verse en la plataforma de Netfilx, aunando ambientación histórica con intriga, así como ofreciéndonos algunos equívocos para sacar los colores de los protagonistas, pues juega con la posibilidad del enamoramiento. La mayor virtud de esta producción es ese canto a la lealtad y a la camaradería que va más allá de la amistad, donde los soldados se sienten más hermanos que amigos. Además, se nos ofrece un detalle propio de la cultura japonesa y se muestra, en este caso, que la amistad de chico a chica es posible.

En cuanto a la pareja protagonista, se intentan cruzar los roles: ella demuestra su valentía y su determinación en su sueño de ser piloto, y él muestra su enorme arrojo y sensibilidad, especialmente a la hora de tocar el violín, interpretando una melodía de Joe Hisaishi compositor fetiche de Hayao Miyazaki, mientras ella canta. Por esa razón nos quedamos con la letra de una canción profunda y emocionante que se refiere a la camaradería…Bañarme en la luz del atardecer, pensando en los días lejanos que guardaré en mi corazón con valor; siendo fiel a quien soy el día que juré con orgullo. Amigo mío, aunque ahora caminemos por sendas diferentes, algún día nuestros caminos se encontrarán.

 Leviathan

https://www.youtube.com/watch?v=uam1LieWQDg

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