Entrevista a Mark Sourian, productor de The Chosen.

Rubén de la Prida|14 MAY. 2026
Una parte importante de las grandes producciones norteamericanas del siglo XXI está ligada a la figura de Mark Sourian. Nacido en Nueva York y graduado por Universidad de Harvard, Sourian fue copresidente de producción de la poderosa DreamWorks entre 2009 y 2012. Tras una etapa como productor independiente, durante la cual siguió colaborando con la compañía fundada por Steven Spielberg, asumió el cargo de vicepresidente ejecutivo de Universal Pictures, donde fue responsable, entre otros proyectos, de la taquillera franquicia Fast & Furious. Dallas Jenkins consiguió incorporarlo al equipo de The Chosen en 2023, al comienzo de la tercera temporada de la exitosísima adaptación de los Evangelios para la pequeña pantalla. Sourian ocupa actualmente el cargo de presidente de producción en 5&2 Studios, la compañía creada específicamente para la realización de la serie. El crítico de Pantalla 90 Rubén de la Prida, representante de Signis España en el jurado ecuménico de la presente edición del Festival de Cannes, tuvo ocasión de entrevistarlo durante su estancia allí.
Rubén de la Prida: Mark, muchísimas gracias por estar aquí y por dedicarnos tu tiempo. ¿Qué se siente al producir una serie que ya forma parte de la historia de la televisión? ¿Y qué significa que The Chosen [disponible en España en acontra+] sea el mayor proyecto audiovisual financiado mediante crowdfunding jamás realizado?
Mark Sourian: Bueno, desde un punto de vista personal, me siento profundamente privilegiado. Llevo treinta años trabajando en la industria del cine y la televisión. Uno siempre espera poder participar en algo que deje huella en la cultura, pero eso es algo muy difícil de conseguir. La suerte desempeña un papel enorme en que algo así ocurra. Tener la oportunidad de trabajar en algo con el impacto cultural que ha tenido The Chosen tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo es algo imposible de prever, y me siento verdaderamente bendecido y afortunado de formar parte de ello. Creo que la trayectoria de The Chosen demuestra que existe una enorme audiencia que llevaba muchísimo tiempo desatendida, tanto en Estados Unidos como en otros países, en lo que se refiere a contenidos bíblicos realizados por un cineasta que realmente entiende esos contenidos y los ama. Y, además, que es un gran cineasta. Es decir, anteriormente se han hecho producciones de temática bíblica, claro que sí. Pero, o bien estaban hechas por personas que no comprendían realmente el contenido bíblico desde una perspectiva espiritual o religiosa, o bien por directores muy devotos pero que, sencillamente, no eran grandes cineastas. Hacen falta ambas cosas. Y eso es lo que convierte a Dallas [Jenkins], por así decirlo, en una rara avis, en alguien excepcional. El hecho de que sea un hombre que comprende profundamente la Biblia, que está espiritualmente comprometido como cristiano y que, además, es un gran director, es algo muy poco frecuente.
Hay aún otro aspecto que hace tan especial a Dallas: precisamente porque es un gran narrador y porque conoce tan bien la Biblia, no tiene ningún interés en hacer proselitismo cuando cuenta estas historias. Y con eso quiero decir que no intenta convertir a nadie. Lo único que quiere es contar bien la historia. Porque tiene la suficiente fe y confianza como para saber que, si cuentas bien la historia, eso moverá a la gente. Y eso es lo único que hace falta. No hace falta vender el cristianismo. No hace falta vender a Dios. No hace falta vender a Jesús. De hecho, la mejor manera de “vender” —y lo digo entre comillas— a Dios o a Jesús es contar la historia. La historia tiene la suficiente fuerza como para mover a las personas si está bien contada.R.: Siguiendo con lo que acabas de explicar, diría que, en términos cinematográficos, habéis decidido mostrar un poco más la naturaleza humana de Cristo para hacerlo más cercano, sin negar por ello su naturaleza divina. Se trata de una opción relativamente infrecuente en la historia del cine. Pienso, por ejemplo, en La última tentación de Cristo (1988), de Martin Scorsese, que se centraba casi exclusivamente en la humanidad de Cristo y que, pese a sus errores teológicos, supuso un gran avance en este sentido; o en La pasión de Cristo (2004), de Mel Gibson, sobre todo en los flashbacks en los que Jesús interactúa con su madre y con sus discípulos. ¿Cómo se relaciona The Chosen con las películas anteriores sobre Cristo y, en particular, con estas dos obras que sitúan un poco más en primer plano la humanidad de Jesús?
M.: No diría que esas películas influyeran especialmente en Dallas. Pero sí diría que Dallas, como cineasta, está contando una historia épica de la Biblia que, al mismo tiempo, es profundamente personal para él. Como bien señalas, Dallas está contando una historia en la que Jesús es un personaje muy accesible; como cristiano evangélico, él creció viendo a Jesús precisamente así: como alguien cercano.
Dallas se sentía ajeno a las representaciones de Jesús que hacía Hollywood porque no tenían nada que ver con el Jesús al que él había aprendido a amar. Un Jesús amable, cercano, amistoso, lleno de amor. El Jesús que veía habitualmente en el cine y la televisión era, en cambio, un Jesús hermético, distante, extraño; casi frío. No el Jesús al que él amaba desde niño. Para él, por tanto, se trataba de bajar a Jesús de las vidrieras de las iglesias y llevarlo al salón de las casas; de hacerlo más humano, más de carne y hueso. Quería que la gente conociera al Jesús con el que él había crecido y al que amaba. Así que no diría que estuviera influido directamente por esas películas, sino más bien por las enseñanzas de Jesús que recibió en su infancia y por la constatación de que, en efecto, apenas existían representaciones mediáticas del Cristo que él conocía.
Y resultó que, cuando hizo The Chosen, muchísimos otros cristianos sintieron lo mismo que él. Pero no empezó este proyecto pensando que su visión fuera necesariamente a conectar con millones de personas. Creo —y pienso que no me equivoco al decirlo— que simplemente quiso contar la historia de Jesús desde su propia perspectiva. Y, precisamente por eso, terminó resonando en millones de personas.
R.: En relación con esa voluntad de hacer a Jesús más humano: ¿hasta qué punto fue importante el fichaje de Jonathan Roumie? Tengo la impresión de que, sin él, la serie habría sido completamente distinta…
M.: Sin ninguna duda, él es la pieza clave del reparto. Dallas lo eligió desde el principio. De hecho, incluso antes de The Chosen ya había contado con él para un cortometraje. Creo que siempre pensó que Jonathan era el actor adecuado para interpretar a Jesús. Además, Dallas se siente muy orgulloso de su trabajo de casting. Todos los directoresdisfrutan más de unas facetas que de otras, y a Dallas le apasiona elegir a los actores. Así que no tengo ninguna duda de que está especialmente orgulloso de haber acertado plenamente con Jonathan.
R.: Hasta donde yo sé, Jonathan Roumie también es cristiano practicante y una persona profundamente creyente. ¿Crees que eso es importante para poder interpretar a Jesucristo de forma convincente?
M.: No necesariamente, si te soy sincero. Quiero decir: me parece estupendo que lo sea, y creo que para los seguidores de la serie también es algo positivo. En ese sentido, es algo que suma. Pero, desde el punto de vista interpretativo, yo pienso que lo importante es lo que aparece en pantalla. Quiero decir: si alguien interpreta al diablo, espero sinceramente que no tenga que ser el diablo de verdad para hacerlo bien. Para eso existe la interpretación, ¿no?
R.: Formo parte del Jurado Ecuménico de Cannes. Parte de nuestro trabajo consiste en mostrar cómo podemos superar nuestras diferencias, y comprobamos que, en este sentido, el arte y el cine pueden ser caminos de comunión. El equipo de producción de The Chosen también es ecuménico. ¿Cómo experimentáis esa diversidad y, al mismo tiempo, esa unidad entre personas de distintas tradiciones que encuentran un punto común a través de la belleza y del arte?
M.: Me encanta esa pregunta porque, dentro del equipo técnico y humano que hace posible la serie —y hablamos ya de siete temporadas de trabajo— hay personas de todo tipo, con estilos de vida y creencias muy diferentes. Y no todo el mundo es cristiano. Ni todo el mundo piensa igual. Y eso a Dallas le encanta. Le encanta que haya cristianos y no cristianos trabajando juntos para hacer una serie sobre Cristo. Le parece algo hermoso. Tenemos hindúes, judíos, católicos, episcopalianos, evangélicos, mormones… personas muy distintas que se unen para realizar esta serie en honor de Cristo.
Y eso es una de las cosas que más le gustan a Dallas del proceso de creación de la serie. Él es el primero en decirlo. Creo que, en cierto modo, eso refleja las enseñanzas de Cristo: que podemos trabajar juntos para hacer una gran obra sobre Jesús y su doctrina aunque no compartamos exactamente las mismas creencias. Y el hecho de que el arte pueda unirnos de esa manera demuestra su poder sanador.
R.: Doy por hecho que a The Chosen le quedan una o dos temporadas como mucho, porque el Evangelio se acerca a su final. Y después, ¿qué?M.: Bueno, como quizá sepas, Dallas está escribiendo y dirigiendo una serie sobre Moisés y otra sobre los Hechos de los Apóstoles. Serán tres temporadas sobre Moisés y otras tres sobre los Hechos. Además, acabamos de terminar una miniserie sobre José para Amazon Prime Video, que esperamos estrenar en 2027. También hemos realizado una serie de animación, The Chosen Adventures, con Jonathan y otros miembros del reparto, que ya está disponible en Amazon Prime Video [y, en España, en acontra+]. Y estamos hablando de desarrollar varias miniseries más. Así que tenemos muchísimos proyectos en marcha.
R.: ¿Y qué hay de un largometraje para cine?
M.: Como quizá sepas, La crucificxión será un largometraje que se estrenará en 2027. Será nuestra primera película realizada para su proyección en salas. Amazon MGM Studios se encargará de distribuirla [en gran parte del mundo, y A Contracorriente Films la estrenará en España]. Y después vendrá también otra película sobre la resurrección…. estamos muy ilusionados con todo ello.

Rubén de la Prida (Madrid, 1982) es crítico de cine e ingeniero industrial. Es master en crítica cinematográfica por la ECAM y colaborador habitual de varios medios especializados, entre ellos Caimán Cuadernos de Cine. Compagina su labor como ingeniero ferroviario con la docencia universitaria y la crítica cinematográfica. Actualmente se encuentra trabajando en una tesis doctoral sobre el cine de Wes Anderson.