La bicicleta de Bartali 

Crítica

Público recomendado: +10

Gino Bartali fue un ciclista profesional, ganador del Tour de Francia (en 1938 y 1948) y del Giro de Italia (en 1936, 1937 y 1946). Durante la Segunda Guerra Mundial Bartali, a instancias del Vaticano, ayudó a escapar a ochocientos judíos transportando pasaportes falsos entre Florencia y Asís escondidos en su bicicleta. Su prestigio como deportista no levantó casi sospechas entre los numerosos controles nazis que tenía que sortear a lo largo del recorrido.  

Película de animación italiana, dirigida por Enrico Paolantonio, también al cargo de la serie de animación Las aventuras extraordinarias de Jules Verne (2007) y Egyxos (2014). En esta ocasión ha trabajado junto a los guionistas Marco Beretta e Israel Cesare Moscati. 

La película cuenta dos historias, una en Italia durante la guerra mundial, donde Gino y Alberto, un joven mecánico que ayuda al ciclista a esconder los documentos falsos en la bicicleta, se juegan la vida tratando de salvar a judíos de la persecución nazi. Y en paralelo, narra la historia del joven ciclista David, judío que vive en la ciudad de Belén en la época actual y que trata de ganar una importante competición. El nexo de unión de ambas historias será Alberto, amigo de Gino en la guerra y abuelo de David en la época actual. 

Ambos son relatos de integración, solidaridad y amistad. En la Belén actual, David, judío, conoce a Ibrahim, palestino, que también se prepara para la carrera y deciden entrenar juntos, ya que esa circunstancia les hace mejorar sus propios tiempos. El problema surge cuando sus respectivos equipos se enteran y desaprueban la amistad entre el judío y el palestino. La amistad entre David y Ibrahim se convierte en un problema social por la intransigencia de las familias, la crispación social y la rivalidad entre distintos. Los abuelos de ambas familias son las personas más transigentes con la situación, y las más inteligentes.

Se trata de una historia entretenida, con una animación sencilla, pero eficaz, que ayuda a un relato trascendente y providencial, lleno de valores para la paz y el encuentro con el otro. Cuando a Gino le sugieren la posibilidad de colaborar en tan peligrosa misión y le avisarán de lo que ocurrirá si le cogen, el famoso ciclista asegura sin pensárselo: “hay cosas que se tienen que hacer, y punto. Dejemos que la providencia decida el resto.” 

A pesar de que las idas y venidas entre ambas historias podrían haberse hilado mejor, es una sugerente historia animada que apuesta por la diversidad, la integración, la paz y el entendimiento entre seres humanos. 

Javier Figuero

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