La luz que imaginamos

Crítica

Público recomendado: +16

El título que da nombre a la película, All we imagine as light, esta vez una traducción al castellano casi literal –algo que se agradece–, abraza y da sentido a toda la película.  El juego que la directora establece con la iluminación es clave para percibir la belleza, delicadeza y sensibilidad con la que Payal Kapadian narra la historia de tres mujeres indias, entre Mumbai y un pueblo de la costa.

Anu, Prabha y Parvaty trabajan en un hospital en la gran ciudad. La rutina de la enfermera Prabha se altera cuando recibe un regalo inesperado de su marido, del que está distanciada. Su joven compañera de habitación, Anu, intenta en vano encontrar un lugar en la ciudad para tener intimidad con su novio. Un viaje a un pueblo costero les permite hallar un espacio para que sus deseos se manifiesten.

La joven cineasta (Mumbai, 1986) retrata sus preocupaciones, conexiones y sueños, con un naturalismo lírico que deriva hacia la incandescencia onírica, desde el bullicio de la metrópolis a un remanso en la playa a orillas del mar. La luz es un concepto clave en el filme, tanto formal como trascendental: La primera parte de la cinta está rodada en la urbe india, donde habitan más de 21 millones de habitantes, y gran parte de las imágenes están filmadas de noche o con poca luz, destacando las luces de las ventanas o los rostros iluminados entre reflejos y sombras en los interiores, en contraste con la segunda parte de la película, que se desarrolla a plena luz del día en la costa.

Kapadia aborda temas como la imposición de las tradiciones, la obligación de los matrimonios concertados, la desigualdad de género y el conflicto intergeneracional sin sermonearnos ni imponer una visión dogmática, al contrario, deja una apertura para que el espectador se pregunte por estas cuestiones sociales que tan arraigadas continúan en la población india. Su enfoque es íntimo, pero universal, logrando que los espectadores se sientan cómplices de las luchas de sus personajes. Las voces en off —una técnica recurrente en su filmografía— actúan como un contrapunto poético que enriquece la experiencia emocional.

Este segundo largometraje de la directora india Payal Kapadia ganó el Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Cine de Cannes, tras la película documental con A Night of Knowing Nothing (2021), que obtuvo en la Quincena de Cineastas de Cannes el Oeil d’Or el premio a la mejor película.

En conclusión, es una obra de arte poderosa y conmovedora que consolida a Payal Kapadia como una cineasta imprescindible. Su capacidad para explorar lo personal y lo político con una sensibilidad única hace de esta película una experiencia cinematográfica inolvidable. No es un film para todos los públicos, pero quienes se permitan entrar en su ritmo encontrarán una joya que ilumina tanto como cuestiona.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=jYMy7kI_BgU

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