Crítica
Público recomendado: +12
![]()
Llega una de las películas más esperadas del año, el regreso de Christopher Nolan a la dirección después de que la Academia de Hollywood al fin reconociera su talento con el Oscar por Oppenheimer (2023). El director británico vuelve a mostrar una gran ambición al adaptar el clásico de la literatura universal La Odisea, de Homero.
La Odisea arranca años después de la Guerra de Troya, con un Odiseo que ha perdido la memoria y permanece cautivo de la ninfa Calipso. Al mismo tiempo, en su Ítaca natal los pretendientes acechan a la reina Penélope, mientras planean el asesinato del heredero al trono, Telémaco.
Resulta curioso cómo una adaptación que en términos generales sigue de forma fiel la obra original, pueda a la vez presentar tantos temas recurrentes de la filmografía de Christopher Nolan. Encontramos la cuestión de la memoria, lo que se recuerda, lo que se olvida, el dolor del recuerdo… algo que era el foco principal en Memento (2000); asociado a ello los personajes se plantean la ética de sus métodos y se enfrentan a su sentimiento de culpa, como le sucedía a Al Pacino en Insomnio (2002), quien al igual que Odiseo “veía” al fantasma del compañero que había muerto por él, o el DiCaprio atormentando en sueños por su mujer fallecida en Origen (2010). La Odisea también plantea la cuestión del sacrificio por el bien común y el legado del héroe, como en la trilogía de El caballero oscuro (2005-2012). El tema del viaje y el retorno al hogar, que ya impregnaba Interstellar (2014). Y la reflexión sobre el horror creado, que la enlaza con Oppenheimer.
Así pues, nos encontramos con un Nolan puro, en plenas facultades narrativas y mostrando el poderío visual de sus mejores películas, con esas imágenes realistas y tangibles que asociamos con su cine. Pero además, un Nolan que aprovecha el texto original para aportar sus temas de interés y hacer la obra suya. Una épica aventura llena de acción, drama y reflexión.
Uno de los aspectos más cuestionados de antemano es el reparto, que incluye intérpretes de distintas etnias, muy al uso del Hollywood actual. Evidentemente, desde el punto de vista de ambientación histórica y de fidelidad al original, es un absoluto disparate. Pero es el precio que tienen que pagar los estudios de cine actualmente para poder optar a los premios de la Academia, que reguló la necesidad de la mal llamada inclusión. Nolan no tiene más remedio que cumplir, pero hace de la necesidad virtud al convertir el mensaje de la película en una advertencia sobre la deriva belicista del mundo actual, con lo cual esa sociedad multi étnica parece reforzar el vínculo con el presente.
Otro aspecto que destacar, ya que rara vez aparece en el cine de Nolan, es la relación del hombre con la divinidad. En este caso hablamos de los dioses griegos, pero resulta interesante la evolución de Odiseo, que pasa de desafiarlos a abandonarse a su misericordia para poder volver al hogar.
En los aspectos puramente cinematográficos, nos encontramos ante una de las películas más cuidadas y conseguidas de Nolan, con una fotografía deslumbrante, pero nunca esteticista, siempre ajustada a lo que pide el relato; grandes ideas de encuadres, donde los espacios y atmósferas se usan de forma que reflejan los estados de los personajes; un ritmo de montaje implacable, que hace que su larga duración no se resienta, y una dirección de actores que saca el máximo partido dramático a cada escena.
En definitiva, una de las grandes películas de esta década, que une la obra inmortal de Homero con el mundo creativo del director más interesante de la actualidad. Imprescindible verla en la sala de cine más grande que puedan encontrar.
Federico Alba.
https://www.youtube.com/watch?v=X9nUrOnHlz0