Crítica
Público recomendado: +12

El simple hecho de ser un canto a la revolución femenina es digno de aplauso, desde mi punto de vista, siempre y cuando se haga con honestidad. Ahora bien, la intención no basta para obtener un resultado satisfactorio: sororidad y calidad no siempre van de la mano. Este es el caso de Las cuatro fantásticas, película que Jocelyn Moorhouse dirige sin demasiada sorpresa. La premisa hablaba de ruptura de clichés a través de una comedia sobre mujeres de mediana edad, algo no nuevo, aunque sí interesante para estos tiempos. Pero ha faltado frescura, ingenio y descaro, dejando una fórmula trillada que nunca llega a prender del todo.
La cineasta australiana (La modista, 2015), conocida por entremezclar con éxito el drama y la comedia, nos sube esta vez a un escenario de vocación amistosa y melancólica. En la línea de los reencuentros, cuatro amigas de toda la vida se reúnen en la Florida playera para celebrar la boda de una de ellas. El viaje pasará de anecdótico a exótico, un tiempo propicio para abrir viejas heridas y atrapar la oportunidad de sanarlas.
La cinta se construye con una escritura dada a los diálogos rápidos y el recurrente humor fácil, sin capacidad real de trascender a los personajes. La estructura se anuncia siempre con demasiada previsibilidad; conforme pasan los minutos, va cogiendo un cariz insustancial. El verdadero problema de todo esto es que las protagonistas, encarnadas por nombres de lujo, no llegan a brillar a pesar de su indudable química en pantalla: quedan atrapadas en un retrato de postal que no llega con autenticidad al espectador. Un resultado extraño, siendo la directora tan conocida por tratar con integridad a las figuras femeninas.
Las cuatro fantásticas se mueve entre el drama y la comedia ultraligera, sin demasiado peso en ningún tono, una sensación que impregna toda la narrativa de manera indolente. Es evidente que la responsabilidad de tan irregular filme no está en el reparto, sino en que el guion y la dirección de actores caminan juntos hacia el precipicio de la funcionalidad. Es decir, no arriesga como debería: falta descaro.
Desde una óptica personalista, podemos observar cómo la película es un canto a la amistad, la esperanza y la búsqueda del sentido de la vida, aun cuando las decisiones tomadas han arrastrado dolor y pérdida. El inconveniente está en que hay más carcasa que fondo; la superficialidad en el tratamiento huye de cualquier posibilidad de transpirar verdad existencial. La intención está clara: no pretende un planteamiento cínico, sino más bien llevar al público un mensaje positivo, pero la losa de la banalidad sin conflicto real no desaparece en los casi 100 minutos de duración. Una mezcla entre autoayuda y buenismo de revista posmoderna.
A modo de resumen, Las cuatro fantásticas sirve como esa típica comedia de mediana edad, con algo de humor efectivo y diversión contenida. El porcentaje restante es soso, forzado, repetitivo y sin riesgo. Una pena que un elenco de semejante talla se pierda en un intento de genuinidad que termina en lo insustancial. El resultado es una película amable, sí, pero incapaz de dejar huella o provocar la reflexión que sugiere. Un viaje de amigas que, como tantos otros, promete mucho y entrega poquito.
Gabriel Sales
https://www.youtube.com/watch?v=HKpwUFlyTWc&ab_channel=tripictures