Crítica
Público recomendado: +12
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Para los lectores con más conocimiento de cine clásico: esta crítica no es sobre la película de 1946, sino sobre el nuevo documental acerca del grupo español de pop Hombres G. Una banda que provocó un fenómeno fan imparable en el mercado hispanohablante, allá por los años 80.
Los mejores años de nuestra vida hace un recorrido por la historia del grupo, manteniendo la perspectiva actual de los miembros y otros personajes de su entorno.
La película arranca con un multitudinario concierto en México, pero las imágenes no corresponden a los dorados años 80, sino a 2025. Y esta es la idea principal que pretende transmitir el documental: los Hombres G están ahora en su momento más triunfal. Así, en un giro inesperado, el título no se refiere a los años 80, sino al presente.
Con esa idea establecida, no resulta extraño que la mirada a los años más exitosos de la primera etapa de la banda resulte más crítica y oscura de lo esperado: depresiones, ansiedad, agresiones, campañas de descrédito… Todo lo que resultó en la fría separación de los Hombres G en 1992, y el distanciamiento personal de algunos de sus componentes, hasta su retorno en 2002.
Y esa es otra característica del documental: aunque por supuesto se habla de grabaciones, conciertos y viajes, el foco principal se pone en las relaciones personales de los cuatro miembros. Como se dice en algún momento, es la historia de cuatro amigos, más que la de un grupo de música.
Por supuesto, el documental contiene pasajes más divertidos y alocados, sobre todo en los que se refieren a la formación y primeros pasos de la banda. Pero prevalece una reflexión sobre el efecto perjudicial de una fama exagerada, y el vacío que puede provocar una vida de excesos. En ese sentido, cabe destacar que los Hombres G transmiten una naturalidad que, según algunos de los personajes entrevistados, fue una de las razones principales de su atractivo en medio de la estrafalaria movida ochentera.
Quizás el mayor problema del documental consista en que muchos espectadores esperen un relato detallado y nostálgico de la etapa de los años 80, y en realidad la película divide su comedido metraje (1 hora y 45 minutos) de forma bastante similar entre el pasado y el presente. Pero como ya hemos explicado, eso forma parte de la conclusión de la película, y de la canción del mismo título que ha escrito David Summers para la ocasión: los mejores años de su vida son los actuales.
Federico Alba.
https://www.youtube.com/watch?v=L92PiIyW4RQ