M3GAN 2.0

Crítica

Público recomendado: +12

Hace dos años hablamos de M3GAN, una interesante película dirigida por Gerard Johnstone y de la factoría Blumhouse que mezclaba terror con ciencia ficción. Lo cierto es que la apuesta salió bastante bien y tuvo éxito de crítica y público por la forma de tratar la IA y las consecuencias de ir demasiado lejos con ella. Hoy nos llega la secuela, M3GAN 2.0, la cual cambia radicalmente el tono para llevarlo al terreno de la acción.

Dos años después de que M3GAN, un auténtico prodigio de la inteligencia artificial, fuera finalmente destruida tras perder totalmente el control y dar rienda suelta a sus tendencias asesinas (siempre con una coreografía impecable), su creadora Gemma (Allison Williams) se ha convertido en una prominente autora y defensora de que el gobierno supervise todos los avances en esta materia. Entretanto, su sobrina Cady (Violet McGraw), ya con 14 años, es una adolescente que se rebela contra las sobreprotectoras reglas de Gemma. Lo que ellas no saben es que una poderosa compañía de desarrollo de defensa ha robado la tecnología empleada para M3GAN y la ha usado para crear un arma militar conocida como Amelia (Ivanna Sakhno), la espía asesina definitiva. Pero, a medida que Amelia va cobrando conciencia propia, pierde interés en recibir órdenes de los humanos. Y en convivir con ellos. Con el futuro de la humanidad pendiendo de un hilo, Gemma se da cuenta de que no hay más opción que resucitar a M3GAN (Amie Donald) e implementar a su creación unas cuantas mejoras para hacerla más rápida, más fuerte y más letal. Cuando sus caminos se cruzan, la macabra muñeca original tendrá que enfrentarse a una rival a su altura.

La sinopsis oficial de la distribuidora es muy larga, tal vez demasiado, así que la resumiremos: una IA basada en M3GAN pero aún más mala planea cosas horribles, así que es hora de resucitar a la robot para que la plante cara, todo ello con el regreso del elenco original (exceptuando los que fueron víctimas del robot, claro). Muchos críticos dicen, con razón, que esta nueva entrega, dirigida nuevamente por Gerard Johnstone con guion suyo, está basada en la obra maestra de James Cameron Terminator 2: El juicio final (1991). Personalmente creo que tiene muchas similitudes (el robot bueno no mata y el malo sí, por ejemplo) pero aquí no hay reprogramaciones ni viajes temporales de robots al pasado, y por supuesto tampoco un villano tan carismático y aterrador como el T-1000 interpretado brillantemente por Robert Patrick, de hecho Amelia, el robot malo de esta entrega, no tiene carisma alguno, todo se basa en su agilidad, fuerza y capacidades informáticas. Lo que sí es realmente curioso es la similitud en otro sentido: James Cameron dirigió la secuela de Alien: El octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), llamada Aliens, y acertó al cambiar del terror a la acción porque ya se había perdido el factor sorpresa. Aquí se ha intentado hacer lo mismo, cambiando el terror por la acción porque también se ha perdido el factor sorpresa de la primera M3GAN. Parece que Gerard Johnstone ha intentado imitar al maestro Cameron, pero claro, el que nos ocupa no es, ni de lejos, el genio de la ciencia ficción, y el resultado es aceptable pero no épico como en la secuela de Terminator.

Lo que sí se conserva y se repite es la idea de que estamos demasiado enganchados a las pantallas (cosa cierta), que los lazos humanos son más importantes que nunca (cosa también cierta), que hay que tener mucho cuidado con la IA y regularla porque es una herramienta, no un fin (sí, también cierto, pero nada nuevo bajo el sol) y que no debemos hacer depender todo de “la nube” informática por pura comodidad ya que implica unos riesgos enormes. También se habla de las responsabilidades de ser madre, de no ser excesivamente protectora y dejar que los hijos aprendan un poco por su cuenta a base de prueba-error porque no siempre podremos estar tras ellos; por supuesto también de cómo lograr una comunicación efectiva padres-hijos, con sinceridad pero con la necesaria compartimentación de la información: no hay que decirles absolutamente todo a los vástagos, solo lo que los ayude a ser mejores personas y a afrontar el futuro que tienen por delante. Claro, no hay mensajes sobre la trascendencia porque el filme no va de eso, pero viene muy bien que se hable acerca de temas humanos que son esenciales hoy en día.

Como decimos, cambia el tono y ahora es acción, con espectaculares peleas muy bien coreografiadas y, además, se ha añadido mucho humor, sobre todo en el personaje de M3GAN, con algunas frases realmente divertidas y un lenguaje más gamberro. Imposible olvidar las impagables referencias a la vieja escuela como a los Teletubbies, El coche fantástico, a Steven Seagal o el inolvidable a la par que detestable Clip del Office que muchos recordamos por sus constantes intromisiones. Se nota que Johnstone se lo ha pasado en grande escribiendo el guion.

Hay momentos muy logrados como las susodichas peleas además de un asalto a una casa, una persecución en coche o el tramo final, con un ritmo vertiginoso y un divertido guiño a la primera película de Matrix (Lilly Wachowski, Lana Wachowski, 1999). Obviamente se dejan las puertas abiertas a una tercera entrega que imaginamos que no tardará mucho dados los avances diarios que hay en IA. Se podría decir que esta secuela cumple pero no va más allá al ofrecer más entretenimiento, diversión y un buen combate entre robots, además de hacernos pensar un poco sobre nuestra dependencia de la tecnología, pero los personajes son muy planos y en general no arriesga en nada. Para pasar un buen rato de palomitas y unas risas.

Miguel Soria

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad