Crítica
Público recomendado: +16
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Hay muchos reparos hacia el cine español y sin duda son por motivos justificados: lo chabacano, desnudos y sexo explícito sin razón alguna, actores que no saben hablar, acción (cuando la hay) sin chispa… pues bien, aquí está Daniel Calparsoro, quien ya acumula unas cuantas películas y también series de tv, para demostrar que se puede remar contracorriente, porque Mikaela es un ejemplo magnífico de buen hacer y un guion cuidado.
Víspera de Reyes. Una tormenta de nieve sin precedentes asola España. En medio del caos de una autopista colapsada, un grupo de atracadores aprovecha la oportunidad para asaltar un furgón blindado. A escasos metros se encuentra Leo (Antonio Resines), un policía en las últimas que no tiene nada que perder. Con la ayuda inesperada de una joven, juntos tratarán de evitar que la banda huya con el botín en una persecución a contrarreloj en medio del temporal.
Vamos a ser sinceros: Mikaela no hace sombra (ni lo pretende) a apuestas americanas y o británicas que mezclan thriller, acción, drama, humor y hasta un poco de romanticismo, pero sí que logra mantenernos pegados a la butaca, y eso es gracias a un buen guion de Arturo Ruiz Serrano (con algunas fuertes licencias, pero necesarias para la historia) y a una inteligente dirección de Calparsoro. En este sentido se aprecia una fuerte apuesta por dar un nivel de producción más que adecuado (Netflix participa y dinero tienen) y hacernos sentir que realmente estamos dentro de un temporal estilo Filomena y el caos que origina, sumando a esta ecuación logradas escenas de acción con tiroteos incluidos y momentos muy conseguidos, como una magnífica persecución por los túneles.
Ayuda a todo esto que los actores estén muy metidos en sus papeles, sobre todo un Antonio Resines que ha puesto todos los esfuerzos posibles a pesar de tener ya una edad que no es para ir corriendo y haciendo acrobacias a menos que seas Tom Cruise (decía en un programa de televisión, con sorna, que es “el Tom Cruise español”, y hombre, sí que hace lo que puede, pero su comentario tenía más broma que seriedad).
Encontramos también mensajes positivos como la reconciliación o el valor, que llega en los momentos más insospechados; no falta el diablo, al que no es necesario ver en forma antropomórfica con cuernos, también puede ser en forma de una oportunidad para hacer lo correcto e ignorarla, o en forma de billetes ajenos al alcance y que está en nuestras manos rechazarlo, aunque cueste mucho, pero siempre podemos elegir lo correcto. Por desgracia también hay varias blasfemias, que se entienden por el momento en el que están los personajes, pero se podían haber evitado (como de costumbre).
Mikaela vuelve a mostrar, junto con filmes como Menudas piezas o La infiltrada, que el cine español puede lograr productos de muy alta calidad siempre que los ingredientes estén: un buen guion, una buena dirección, buenos actores a los que se les entienda y presupuesto suficiente. Sin duda un largometraje para ver en salas sin menores por el suspense y la violencia (nunca desagradable, eso sí).
Miguel Soria