Crítica
Público recomendado: 16+
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La cineasta Mary Bronstein se propone reflexionar sobre la maternidad cuando tienes un hijo con una enfermedad grave a través de una película como Si pudiera, le daría una patada, hasta cierto punto original; aunque esto ya se había inventado en el cine clásico según he podido descubrir. En los últimos años, el tema de la maternidad ha sido presentado de un modo oscuro, como vemos en la película de Jennifer Lawrence, Die My Love, y en un sentido totalmente opuesto como fue el retratado de una forma muy bella por Greta Gerwig en la película Barbie. Lo de esta cinta no tiene nombre.
El mayor peso dramático de esta aburridísima historia recae en Rose Byrne que, aunque pueda sonar extraño, ha obtenido el Oso de Plata en el Festival de Berlín y ha ganado el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical, cuando esta producción es más un drama que una comedia, pues no hay ni una escena que se pueda considerar graciosa, ni simpática, ni siquiera amable. Si el objetivo era que el espectador se sintiera incómodo ante la enfermedad de una hija, lo único que consigue es sacar de quicio al mismo, como le pasaba al personaje de la Chilindrina en El Chavo del 8: “¡Cállate, cállate, cállate que me desesperas!”
El objetivo de una producción debe ser el de entretener, emocionar o facilitar la reflexión, pero no cumple ninguno de ellos. La realizadora se pasa los 130 minutos —los 130 insufribles minutos— sacando primeros planos de la protagonista, detalle que no resiste ni la belleza de Ava Gardner o Catherine Zeta-Jones, ni el talento de Bette Davis o Meryl Streep, por muy buenas actrices que hayan sido. Por no hablar del fuera de campo, pues la niña está presente también en la historia y aparece al lado de la madre, pero solo escuchamos su voz.
La anécdota la encontramos en que el más potente de los multicines españoles la tenía de oferta. No me extraña, porque tan solo el título tira hacia atrás: Si pudiera, te daría una patada. Imagínense lo que haría Bruce Lee si tuviera que tragarse tan solo 10 minutos de esta producción.
Víctor Alvarado