Crítica
Público recomendado: +16
![]()
Por una clara estrategia de distribución orientada a los Festivales de Cine de Mar del Plata y Biarritz, la última apuesta intimista de Ariel Rotter no ha llegado a salas españolas hasta este 4 de abril de 2025. Fiel al estilo de su director, Un pájaro azul es otra de sus historias especialmente sensibles que, en este caso concreto, denota un profundo trabajo de introspección psicológica extendido en el tiempo.
La premisa no deja espacio a la duda: hace años que Valeria y Javier intentan tener un hijo que nunca llega. De repente, aparece Camila, compañera de trabajo de él, para confesarle que la dejó embarazada. Este acontecimiento avanza implacable para poner en tela de juicio los mismos cimientos de la pareja.
Sin embargo, la importancia de su viaje no reside en el misterio sobre el conflicto, la cinta lleva con prontitud al espectador hacia terrenos menos habituales. El desarrollo interesante y esencial no está en el descubrimiento de la infidelidad, siquiera en fruto del adulterio, más bien en cómo esta crisis va desgranando la falta de solidez emocional, psicológica y conyugal. ¿Estaban preparados para tener un hijo? ¿Es Javier una persona madura y comprometida que coge en peso su vida?
Diez largos años de relación e infinidad de tratamientos de fertilidad que dejan exhausta la complicidad. Como en tantas otras propuestas, surgen elementos de espejismo esperanzador como la compra de una casa nueva o, y esto es clave en la narrativa visual de la cinta, la aparición de un pájaro azul en una rama que simboliza un futuro mejor. Siguiendo esta línea, la película tiene la habilidad hipnótica con su ritmo pausado nutrido de sutiles detalles. Por ejemplo, en su estética, predominando el color azul, omnipresente en ropa, objetos y paisajes, una especie de disimulada conciencia que va persiguiendo a los afectados en sus avatares vitales.
El cineasta de Buenos Aires, huyendo de los clichés o la explotación dramática del problema real, decide inteligentemente dejar respirar a los personajes y con ello no importunar al público que los observa. Silencios y palabras cogen el mismo peso a la hora de rezumar el sentir de los protagonistas, especialmente el de una asombrosa Julieta Zylberberg, quien debe realizar un poderoso ejercicio de fragilidad, contención y fortaleza.
Un pájaro azul es una llamada a reflexionar sobre el sentido que damos al amor, sobre el sacrificio en pareja, sobre la responsabilidad compartida. Desde una óptica humanista podemos apreciar el arrojo de Valeria por ser madre, en clarificador contraste con la infidelidad de Javier, su egoísmo y la predominancia de vicios sobre virtudes matrimoniales.
Si pasamos todo el tratamiento íntimo de Rotter por el filtro más integral, vemos cómo aborda con mucha profundidad las dimensiones emocional y psicológica, pero obviando la moral. Es evidente que el director evita juzgar a los personajes, simplemente representa lo que ciertamente sucede a diario, lo que no resta falta de realismo a la hora de dotar a Javier de un mínimo de brújula moral hacia el arrepentimiento, una compunción connatural al mal ejercido. No hay una normalización de estas conductas, pero sí puede llevar a confusión respecto a los valores objetivos sobre el correcto comportamiento.
Un pájaro azul es un poderoso dardo al corazón y la reflexión, una historia muy bien contada desde los hechos, pero quizá incompleta en la catarsis más integral.
Gabriel Sales
https://www.youtube.com/watch?v=xpdwn1-wDhE&ab_channel=TareaFina