El eternauta

Crítica

Público recomendado: +18

Netflix vuelve a albergar una joya diferencial, entre tanta medianía en el catálogo, apostando de nuevo por la producción localizada. Hablamos de El Eternauta, una ambiciosa serie argentina de ciencia ficción que dirige y coescribe Bruno Stagnaro, adaptando el famoso cómic homónimo de los años 50 de Héctor Germán Oesterheld. Como bien se sabe, es una obra cumbre del cómic argentino que por fin ha sido llevada al formato televisivo. Uno de sus mayores éxitos: haber conseguido un gran reparto encabezado por Ricardo Darín, tesoro nacional e internacional del séptimo arte.

Nos situamos en un Buenos Aires despertando cubierto por una nieve tóxica e incluso letal. Varios vecinos, familiares y desconocidos se cobijan en una casa mientras el resto de la población perece. El punto fuerte de El Eternauta es participar del viaje existencial de los personajes mientras sus vidas penden de un hilo: un camino de supervivencia en el que cada decisión tiene mayor peso que las armas de fuego.

Si hablamos de la estética apocalíptica, observamos cómo Stagnaro impregna su particular visión social de corte intimista. Planos cerrados que exudan incertidumbre, un diseño sonoro arraigado en lo rutinario que dota al pavor de mayor valor, y una fotografía de azules fríos en contraste con el efecto desaturado y los cálidos amaneceres. Autenticidad por los cuatro costados es lo que se busca, y en esta tarea ayuda el diseño de producción: nieve de sal, barrios reconstruidos con material reciclado y un verdadero sabor a cemento urbano.

Respecto a la escritura del guion, se prioriza la cotidianidad frente a la grandilocuencia, las conversaciones de cocina ante los discursos épicos que levantan estadios. Esta decisión narrativa dota de sentido y dirección claras, aumenta la credibilidad del relato y afianza la inmersión orgánica de los televidentes.

Pasando un filtro trascendental a El Eternauta, no queda otra que apelar a la autodeterminación del día a día, donde la gracia actúa entre pucheros. Cada escena es una llamada a las decisiones bien tomadas, en un contexto de ciencia ficción y alienígenas, pero siempre optando por el inconmensurable valor de caminar junto al que está al lado. Es el poder del grupo frente al apocalipsis, como metáfora de la perdición de la humanidad, lo que condiciona el devenir de los personajes en la serie. Estos mismos se caen y se levantan, dudan y eligen, lejos de la idea del superhombre que salva el día. Frente a una lógica individualista posmoderna aparece la técnica del colectivo, la solidaridad como espada que lidera la esperanza. Tal cual expresara el mismo Oesterheld: el enemigo no está fuera del planeta, sino en nuestra inclinación a deshumanizarnos.

Si bien es cierto que El Eternauta no es una serie perfecta, sí optimiza al máximo sus recursos para dar todo lo que debe. No tiene los mejores efectos visuales, el ritmo decae por momentos y en algunos capítulos pesa demasiada solemnidad, pero el conjunto es demasiado bueno. Una serie para ver del tirón, divertirse y reflexionar a la argentina.

Gabriel Sales

https://www.youtube.com/watch?v=ykLTd5aTa88&ab_channel=NetflixLatinoam%C3%A9rica

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