Todas las criaturas grandes y pequeñas

Crítica

Público recomendado: todos los públicos

Se acaba de estrenar la sexta temporada de la serie británica de televisión Todas las criaturas grandes y pequeñas. Esta producción parte originalmente de las novelas semiautobiográficas del veterinario James Alfred Wight, publicadas bajo el seudónimo de James Herriot. Wight basó sus historias en las experiencias reales que vivió como cirujano veterinario rural en la región de Yorkshire Dales en los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Antes de la serie que nos ocupa, hubo otra de la BBC, que fue muy popular y que se emitió entre 1978 y 1990. La actual tuvo su estreno mundial en el Channel 5 en 2020. 

Toda la serie gira en torno a cuatro entrañables personajes principales: Siegfried Farnon, el excéntrico veterinario de Skaldale House, en Darrowby; su socio James Herriot, casado con la granjera Helen; Tristan, el hermano pequeño de Siegfried, que también ejerce como veterinario en la consulta; y la imprescindible Sra. Hall, ama de llaves de la casa.

Estamos ante una serie ideal para disfrutar en familia, no solo por su contenido absolutamente blanco, sino por la cantidad de valores que transmite como la importancia de los vínculos familiares, el sentido del matrimonio, los lazos de amistad, el sacrificio, la solidaridad, la paciencia y las virtudes comunitarias y sociales. Todo ello enmarcado en un entorno que elogia la vida rural, las relaciones que se dan en los pequeños pueblos y la ganadería a pequeña escala, cosas todas ellas en peligro actualmente por la migración imparable a las grandes urbes y por las formas que toma el capitalismo globalizado.

Las tramas son sencillas, servidas en capítulos autoconclusivos, y casi todas ellas referidas a algún caso veterinario: un parto de una vaca, el comportamiento extraño de un caballo, las heridas de un perro o la cojera de una cabra. Estas circunstancias dan pie a interesantes situaciones humanas, siempre servidas con mucho humor inglés y sin excesos de ningún tipo: no hay caricaturas, ni melodramas ni salidas de tono. Los casos médicos de cada capítulo van siempre entrelazados con las tramas permanentes referidas a los protagonistas: el enamoramiento de uno, las dificultades del carácter de otro, las decisiones de vida que debe tomar un tercero… humanizando toda la serie y llevándola a un terreno más hondo y antropológico que desborda y enriquece el mero entretenimiento.

Ningún personaje es absolutamente malo o bueno sino que en todos se combina la bondad con los defectos humanos de una forma creíble y llena de autenticidad. En la serie no hay ningún antagonista claro sino que los capítulos van reflejando la naturalidad de la vida con sus luces y sus sombras, y en los que siempre triunfa lo más noble y positivo del ser humano. El tono general es divertido, y los personajes despiertan la simpatía del espectador. Ante tanta avalancha de realidad virtual, y de producciones violentas, nihilistas o desazonadoras, Todas las criaturas grandes y pequeñas nos habla de un mundo más humano, más bello y también más feliz. 

Juan Orellana

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad